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Psicoanálisis, Derecho e instituciones de Justicia

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En los últimos meses, la realidad política peruana se ha visto afectada, nuevamente, por la corrupción. Los audios publicados por IDL y otros medios de comunicación hicieron de público conocimiento, una vez más, conversaciones privadas que evidencian acuerdos secretos, conversaciones en clave, y una serie de presuntos delitos cometidos por altos funcionarios del Estado en el sector justicia.

 Años atrás, el país fue testigo de la publicación de Vladivideos, Potoaudios, Petroaudios, MamaniVideos, entre otros. Distintas instituciones se han visto comprometidas con información privada que devino pública. El caso que nos ocupa actualmente afecta al sistema de justicia: especialmente al ex Consejo Nacional de la Magistratura, la Corte Suprema y la Corte de Justicia del Callao.

Pese a la flagrancia de los delitos, el sistema judicial enfrenta problemas que impiden una adecuada resolución de los casos. Uno de ellos tiene que ver con la obtención de las pruebas, pues se suele invalidar toda clase de audios o videos que no provengan de una fuente oficial. Otro problema es la interferencia del Congreso, que ejerce poder para blindar a los acusados. El presente artículo brinda una reflexión en clave psicoanalítica respecto de un tercer obstáculo: las mentiras de los funcionarios involucrados.

Una primera reflexión que nos convoca es respecto de las ciencias jurídicas. Un aspecto fascinante del Derecho es que las pruebas, que pueden inculpar o librar a una persona de una condena, deben ser interpretadas. En este sentido, el Derecho y el Psicoanálisis comparten una actividad humana indesligable de nuestras acciones y relaciones: la interpretación. En el Psicoanálisis, el analista acompaña al paciente a develar aspectos desconocidos para sí mismo, y para ello se basa en el método de la ocurrencia libre. La interpretación de este nuevo material surgido provee al paciente de nueva información sobre sí.[1] De modo similar, la ciencia jurídica cuenta con un método para interpretar las pruebas, ya sea documentales o testimoniales.

 Nos preguntamos de qué manera el Psicoanálisis puede enriquecer el modo en el que la ciencia jurídica interpreta pruebas que pueden ser negadas a través de mentiras.  Para ello, inicialmente habría que señalar que los vínculos entre el Derecho y el Psicoanálisis no son nuevos. Desde la década de 1960 nos encontramos con textos que apoyan el uso del Psicoanálisis como herramienta para las ciencias jurídicas. Podemos mencionar los trabajos de Joseph Goldstein, de la Universidad de Yale, en 1968, así como del California Law Review de 1965, que en sendos artículos ponen en valor al psicoanálisis y sus conceptos al servicio de sistemas judiciales. Actualmente, el Derecho puede apoyarse en muchas herramientas del Psicoanálisis, para lo cual se requiere de producción de saber.

La mentira, objeto del presente análisis, resulta un fenómeno complejo y al mismo tiempo dificulta el trabajo de una serie de disciplinas. En el caso del derecho penal, la mentira suele servir para encubrir responsabilidades propias (individuales o compartidas) o ajenas. En el caso de la Psicología Forense, suele servir para librar a un sujeto de la cárcel, dejándolo en libertad, o en el peor de los casos, en una institución de salud mental, acaso más amable que la prisión.

En el caso de los CNM audios, encontramos mentiras orientadas a encubrir a otros, deslindarse de responsabilidades o negar delitos.

La hipótesis que presentamos es que existen distintos niveles de conciencia en las mentiras. Estas mentiras, desde el marco psicoanalítico, no se basan exclusivamente en la racionalidad, característica del funcionamiento consciente, sino también a motivos por los que se valora que hay algo inconsciente o desconocido a la base de su expresión. En este sentido, el enamoramiento, los intereses hacia diversos temas, el gusto por determinada comida, tampoco se agotan en la racionalidad consciente. Pueden tener resortes no del todo conocidos por el propio sujeto.

Siguiendo esta idea, con respecto a la mentira, nos preguntamos qué tan conscientes o inconscientes son. Siguiendo a Freud (1906/1992), quien se ocupó del tema de la indagatoria forense, los neuróticos ocultan desde lo inconsciente secretos para sí como para los demás, mientras que quienes tienen problemas con la ley son totalmente conscientes de una realidad secreta que buscan esconder para librarse de una condena.  Nuestra posición es que ambos procesos suelen coexistir.

 ¿A qué nos estamos refiriendo con ello? Que cuando uno miente deliberadamente hay una actividad consciente para ocultar una realidad, y guardar un secreto al otro. Pero además, siempre hay algo que se nos oculta, un aspecto desconocido detrás de la razón para mentir, y que tendría que ver con motivos inconscientes.

Por ejemplo, ante una indagatoria forense, una persona puede ser imputada de haber tomado algo ajeno. La persona reconoce para sí que ha tomado algo que no es suyo, y miente para librarse de una pena o castigo: “yo no fui”. Pero, al mismo tiempo, podría desconocer aspectos de esa mentira, tales como: “la cárcel no me corresponde, alguien como yo no puede ir a prisión, yo me merezco lo que tomé y más todavía”. Esta interpretación, idealmente, debiera darse en un espacio de consulta o análisis personal, bajo el encuadre o dispositivo de psicoanálisis individual, y podría dar luces sobre reminiscencias de la omnipotencia infantil en un adulto.

Pero así como la verdad y la mentira están sujetas a la persona y su propia historia, habría también mentiras sujetadas al ámbito de la institución, y que son objeto del psicoanálisis de instituciones. Es decir, que la persona que ha tomado algo que no es suyo puede mentir: “yo no fui”, y además de ocultar algo personal, estaría escondiendo ciertos aspectos inconscientes relativos a la cultura institucional, tales como “nos merecemos todo”, “es lo que nos corresponde”, o “todos lo hacen”.

En el caso de los CNM audios, encontramos mentiras orientadas a encubrir a otros, deslindarse de responsabilidades o negar delitos relacionados con liberación de violadores, uso de personal del poder judicial para tareas domésticas, favores personales, alteración de los resultados de exámenes, tráfico de influencias, entre otros.

Este aspecto inconsciente de las mentiras podría dar cuenta de una realidad distinta, y por lo tanto, el dispositivo psicoanalítico de grupos e instituciones podría ser de utilidad para mejorar el cumplimiento de la tarea primaria en el sector justicia. Además, puede identificar los motivos por los cuales se producen estas mentiras en el ámbito institucional, reconociendo cómo las realidades psíquicas se acoplan entre sujetos para producirlas y sostenerlas.

Sin duda, las instituciones de justicia cumplen una función a nivel individual y social, gracias al poder que les otorga la población para dirimir y sancionar. Sin embargo, la justicia en el Perú está afectada por situaciones que impiden cumplir dichas funciones, entre ellas la corrupción.  La función de la justicia es socavada por efecto de lo que Ulloa (2005) llama “encerrona trágica”. Ello nos lleva a pensar en la cultura de la mortificación, descrita por dicho autor para dar cuenta de una crueldad que deviene costumbre y cotidianidad. La expresión de la encerrona trágica es la explotación del otro por distintos motivos, con la consecuente disolución de la diferencia entre lo público y privado.

En la clínica psicoanalítica no se han difundido experiencias de trabajo con instituciones de justicia, por lo que los recientes casos de corrupción podrían darnos luces sobre las amenazas al cumplimiento de dicha tarea. Sin embargo, existen experiencias exitosas de trabajo con instituciones de salud (Abramovici, 2000) y educación (Bleger, 1961), por lo que se esperaría que el dispositivo pueda ser de utilidad.

El trabajo psicoanalítico apuntaría a reforzar aquellos principios rectores asociados al cumplimiento de la tarea primaria.  Se espera que los jueces se comprometan a mantener independencia, autonomía y confidencialidad. No obstante, en los CNM audios vemos que las autoridades en cuestión conversan sobre los casos, se reúnen con las partes, acuerdan pagos irregulares, entre otros problemas.

En conclusión, el Psicoanálisis, puede aportar a la comprensión de dichos fenómenos. Asimismo, puede brindar herramientas para la solución de los problemas descritos en este trabajo en la medida que existan oportunidades para reunir a trabajadores del sistema de justicia en torno a un dispositivo psicoanalítico con miras a reflexionar sobre su labor. Creemos que se trataría de un esfuerzo compatible y que puede correr paralelo a una reforma institucional.

 

Referencias

Abramovici, R; (2000). Psicoanálisis y política. Revista de Psicoanálisis. 57(34), pp. 521-542

Bleger, J. (1961) Grupos operativos en la enseñanza. En Temas de psicología. (Entrevista y grupos). Páginas 56 – 86. Buenos Aires: Nueva Visión, 1972.

California Law Review, Prolegomena to a Psychoanalysis of Law and Justice--Part I--Fundamental Relations, 53 Cal. L. Rev. 960 (1965).http://scholarship.law.berkeley.edu/californialawreview/vol53/iss4/3

Freud, S. (1992). La indagatoria forense y el psicoanálisis. En J.L. Etcheverry (Trad.), Sigmund Freud. Obras completas (Vol. 9, pp. 81-96). Buenos Aires: Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1906).

Goldstein, J. Psychoanalysis and Jurisprudence (1968). Faculty Scholarship Series. Paper 2452. Extraído de http://digitalcommons.law.yale.edu/fss_papers/2452

Kaës, R. (2004). Complejidad de los espacios institucionales y trayectos de los objetos psíquicos. Psicoanálisis APdeBA, 26(3), 655-670.

Revista Derecho PUCP Núm. 77 (2016). Extraído de http://revistas.pucp.edu.pe/derechopucp

Ulloa, F. (2005). “Sociedad y crueldad” (charla-debate). Córdoba: panel “Brecha social, diversidad cultural y escuela” del Seminario Internacional “La escuela media hoy. Desafíos, debates, perspectivas”,Dirección Nacional de Gestión Curricular y Formación Docente, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Extraído de http://www.me.gov.ar/curriform/publica/huerta_ulloa.pdf

 

 

 

 



[1] Freud descubrió que para que lo inconsciente emerja en el espacio psicoanalítico, el sujeto tiene que luchar contra la censura a sus propias ideas y pensamientos. Por ello, el psicoanalista le indicará y le recordará cuantas veces sea necesario que trate de no filtrar sus ocurrencias y que no deje de decir aquello que se le ocurra espontáneamente. 

Entrevista

Colaboraciones