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Las montañas y el desarrollo sostenible

La Cordillera Huayhuash.

La importancia de las montañas en el mundo
Las montañas cubren el 27% de la superficie de la Tierra. Alrededor de 1.200 millones de personas —el 17% de la población mundial— vive en ellas o en sus alrededores. Proporcionan entre 60% y 80% de los recursos mundiales de agua dulce para beber, para regar las tierras bajas vitales para la seguridad alimentaria, para la industria y la energía hidroeléctrica, la más importante fuente de energía verde, con lo que contribuyen con un 20% de la generación mundial de electricidad.

En las zonas más secas, como el Medio Oriente, Asia Central, Asia del Sur y partes del oeste de América del Norte, casi toda el agua dulce (entre 80% y 100%) proviene de las montañas. Asimismo, muchas de las ciudades más grandes del mundo, incluyendo Nueva York, Yakarta, Tokio, Mumbai, Nairobi, Ciudad de México y Bogotá, dependen de las montañas para su abastecimiento de agua.

Las montañas también suministran importantes minerales y los recursos genéticos de los principales cultivos alimenticios: 17 de los 34 hotspots de biodiversidad a escala mundial se encuentran en las montañas, y un tercio de todas las áreas protegidas está en las montañas.

En un mundo cada vez más urbanizado, las montañas son también un destino principal para la recreación y el turismo. Los Alpes europeos, con más de 540 millones de noches de alojamiento al año, son el segundo destino turístico más importante del mundo después de la costa mediterránea. El turismo es también una fuente importante de crecimiento y empleo en muchas zonas montañosas de los países en desarrollo.

En todo el mundo las montañas se enfrentan a importantes retos que amenazan la provisión de estos bienes y servicios esenciales. La degradación del suelo debido a prácticas agrícolas inadecuadas y las industrias extractivas (minería) son un gran problema, agravado por el crecimiento demográfico y la ambigua gobernanza de los recursos naturales y los derechos de tenencia.

El 90% de la población mundial de montañas vive en los países denominados en desarrollo o transición. Cerca del 30% de ellos —aproximadamente 300 millones de personas— son vulnerables a la inseguridad alimentaria, y muchos de ellos viven en extrema pobreza. El acceso a infraestructura básica, como la salud y la educación, es a menudo deficiente o nulo, lo que aumenta la marginación de las comunidades de montaña.

Son también, las montañas, particularmente vulnerables frente a las amenazas naturales que generan pérdidas de vida, destrucción de la propiedad y los medios de vida de sus pobladores y aguas abajo: inundaciones, deslizamientos, avalanchas, entre otros. Muchas áreas de montaña están situadas en zonas sísmicamente activas con una mayor probabilidad de terremotos y erupciones volcánicas. A escala mundial, el 55% de las montañas son susceptibles a los terremotos, frente al 36% de las zonas no montañosas. Las montañas son también muy sensibles al cambio climático, como lo demuestra el rápido derretimiento de los glaciares en todo el mundo, cuyas consecuencias van mucho más allá de las regiones de montaña.

Los Andes y el desarrollo sostenible
Los Andes, la cordillera más larga del mundo, cubren una longitud de aproximadamente 8.000 km, desde Venezuela hasta Chile, pasando por climas tropicales con bosques en sus laderas, coronados por fríos pastizales de altura y cumbres cubiertas de nieve en el Norte del continente, hasta bosques templados, estacionales y grandes extensiones de glaciares permanentes en el Sur.

Su variada topografía, incluidos picos escarpados, altiplanos o páramos, han jugado un papel importante en la geografía de los asentamientos humanos y actividades asociadas, tales como la agricultura y la industria, así como el uso de la biodiversidad en la región. La enorme variedad de ecosistemas hace de la región andina una de las más biodiversas del planeta.

Los Andes influencian de manera importante y directa los medios de vida de 7 de los 14 países de América del Sur, son fuente importante para los cultivos, juegan un papel decisivo en el suministro de agua a más de 100 millones de personas, aportan una parte importante del PBI de la región, proporcionan energía y han dado forma a la cultura de una enorme porción del continente.

Las regiones de montaña han creado un terreno fértil para la innovación en la gobernabilidad local, por ejemplo, al hacer realidad las políticas de descentralización y participación ciudadana. Los Andes también brindan un telón de fondo para las políticas regionales de la Comunidad Andina, una organización política integrada por cuatro naciones andinas que ofrece un marco regional para abordar temas relacionados con el desarrollo sostenible en las regiones de montaña.

Sin embargo, muchos de los habitantes de las regiones montañosas viven por debajo de la línea de pobreza, y las presiones —tales como el uso no sostenible de las zonas altas, la creciente urbanización y el cambio climático— amenazan seriamente la sostenibilidad del desarrollo de la región y podrían tener impactos negativos trascendentales en los bienes y servicios de los ecosistemas.

Para lograr un desarrollo sostenible se requieren acciones políticas concretas para la protección de los recursos hídricos, las prácticas mineras responsables, las estrategias de adaptación al cambio climático y los mecanismos de generación y uso de los conocimientos que permitan tomar decisiones acertadas. Resulta esencial garantizar el abastecimiento de agua, la preservación de un ambiente saludable y encarar el cambio climático para posibilitar los medios de subsistencia de la mayoría de la población de los países andinos. El éxito será posible en la medida en que se logre el desarrollo sostenible dentro y fuera de las regiones de montaña. Sin adaptaciones importantes en las políticas, cada vez será menos sostenible el uso de recursos y el desarrollo en la región, lo que ocasionará graves consecuencias en las economías, en las sociedades y en el medio ambiente.

Las acciones políticas deben cubrir los ámbitos regional, nacional y local. La integración regional, especialmente en temas relacionados con las montañas, debe ser promovida dentro de la Comunidad Andina y, eventualmente, en la Unión de Naciones Sudamericanas. Una función particularmente importante de estas organizaciones consiste en crear una plataforma regional común para fortalecer la posición de las regiones de montaña en los convenios internacionales (CDB, CMNUCC y CLD). En los ámbitos nacional y local, la acción debe centrarse en la elaboración e implementación de estrategias específicas (por ejemplo, la protección de los ecosistemas, la minería responsable, la economía “verde”) y mecanismos institucionales innovadores que permitan incluir los temas relacionados con las montañas en las agendas políticas.

Las montañas también suministran importantes minerales y los recursos genéticos de los principales cultivos alimenticios: 17 de los 34 hotspots de biodiversidad a escala mundial se encuentran en las montañas, y un tercio de todas las áreas protegidas está en las montañas.

A continuación presentamos algunos de los lineamientos de política que nos parece fundamental mantener en la agenda pública de los países andinos:

•          Proteger los ecosistemas de montaña para garantizar el abastecimiento de agua
Entre las acciones se encuentran desarrollar estrategias para la conservación de ecosistemas de montaña (páramos, humedales, puna); hacer cabildeo para la protección legal (leyes para zonas en que no pueda desarrollarse la actividad minera, áreas protegidas); movilizar la responsabilidad respecto a las cuencas mediante el fortalecimiento de las alianzas “aguas arriba” y “aguas abajo”.

•           Promover la producción agrícola en regiones de montaña mediante el aprovechamiento de los conocimientos locales y los productos locales nativos, mejorando al mismo tiempo la seguridad alimentaria y la protección de la biodiversidad

Las acciones incluyen dar un mayor reconocimiento al rol de la mujer en la seguridad alimentaria con respecto a los productos andinos, y brindar incentivos para combinar la protección ambiental con una mayor producción agrícola.

•          Implementar acciones de adaptación al cambio climático para las regiones de montaña a través de políticas regionales, nacionales y locales
Las acciones incluyen promover la investigación y el monitoreo con el fin de evaluar las contribuciones actuales y futuras de los ecosistemas de montaña (humedales, glaciares) al suministro global de agua bajo diferentes escenarios de cambio climático.

•          Transformar los actuales métodos de minería con códigos de minería responsable
La acción comprende la formulación de políticas para una minería responsable, incluyendo el reciclado en todas las etapas de la cadena productiva, tanto dentro como fuera de la región minera.

•           Utilizar la cooperación regional para compartir y replicar las experiencias respecto a dónde y cómo la descentralización y la mayor participación ciudadana han sido beneficiosas para el desarrollo sostenible en las regiones de montaña
La acción incluye mecanismos de gobernabilidad innovadores que permitan una mayor representación de las comunidades de montaña en la toma de decisiones en el ámbito nacional y regional.

•           Mejorar la coordinación entre las instituciones educativas (especialmente universidades estatales en regiones de montaña, las ONG dedicadas a la investigación) y los gobiernos para garantizar que el conocimiento generado pueda aplicarse al desarrollo sostenible en las regiones de montaña
Las acciones incluyen, por ejemplo, el alineamiento de las agendas de investigación con las necesidades de desarrollo específicas en las regiones de montaña.

•          Mejorar los mecanismos de comunicación dentro del Gobierno
Entre las acciones se encuentra la identificación de  competencias que se superponen entre los departamentos de gobierno, entre los niveles de gobierno (local y nacional); y la implementación de enfoques de múltiples niveles.

•           Implementar sistemas de apoyo a las decisiones en los niveles local y regional, que abarquen temas tales como la gestión del agua y la adaptación al cambio climático
Las acciones comprenden desarrollar capacidades para el uso de nuevas tecnologías en regiones de montaña; brindar incentivos para generar y compartir información específica sobre las montañas con el fin de tomar decisiones acertadas.

El Pabellón de Montañas en Rio+20
Con el objetivo de llamar la atención sobre estos temas, el Gobierno Peruano, CONDESAN y la Cooperación Suiza convocaron a una serie de actores clave en los temas de montañas alrededor del mundo, muchos de ellos miembros de la Alianza para las Montañas, para presentar un Pabellón de Montañas en el marco de la Conferencia Rio+20. El Pabellón buscaba aumentar la conciencia y garantizar el apoyo político a actividades concretas sobre “desarrollo sostenible en zonas de montañas” (SMD) y los programas post Rio+20. Asimismo, se quería promover un diálogo político abierto y constructivo sobre los aspectos claves del SDM y facilitar un espacio para compartir nuevos conocimientos e información alrededor del tema del desarrollo sostenible de montañas.

Instalado en el Parque de los Atletas, frente al local principal de Rio+20, el Pabellón de Montañas albergó más de 50 actividades con la colaboración de cerca de 40 organizaciones alrededor del mundo. La participación de miles de personas en las actividades del Pabellón, incluyendo la visita del Presidente del Perú, el Primer Ministro de Nepal, el Ministro de Relaciones Exteriores de Austria, el Ministro de Agricultura de Bhutan, entre otros altos funcionarios de Suiza, Italia, Colombia, Bolivia, Ecuador, Ghana, Etiopía, Pakistán, UN-ISDR, IFRC, FAO, UNEP, UNCDF y UNDP, nos permite decir que el Pabellón logró su propósito y hoy contamos con un grupo consolidado de actores con quienes vamos a seguir trabajando por el desarrollo sostenible de las montañas.

Entrevista