Artículos de Oscar Enrique Barreto Linares

Cuento: “Un michino sin penurias”

En la selva del Perú, aunque parezca obvio, las mañanas se anuncian temprano y con generosidad. Cualquier persona que abra la puerta de su casa, o la ventana, o simplemente salga a la calle, verá los rayos del sol brillar con esa intensidad que da paz, que da alegría, que se refleja a veces en charcos dispersos y en el asfalto de algunas calles, o verá, en reducida escala, el rostro del sol, en ocasiones de un dorado tenue, y en otras denso como el oro sólido, dibujarse y reproducirse en las verdes hojas de los árboles.


Los muertos del ayer

La joven y bella Gina Concepción Del Giudice tenía tanto miedo que corrió a esconderse. Cruzó la calle de tierra con una rapidez inesperada, casi con violencia, y se ocultó en la casa de una vecina, que en una fracción de segundo la llamó por su nombre.